Un pescador reportado como desaparecido junto con otros tres después del paso de Dolly, como tormenta tropical, por la península de Yucatán fue encontrado este miércoles muerto por personal de la Secretaría de Marina en Puerto Progreso.
Los otros tres hombres siguen desaparecidos y la barcaza en que viajaban el fin de semana pasado fue hallada semihundida. Según reportes preliminares, el pescador fue identificado como Rusell Cutz Poot, de 34 años. El ojo de la tormenta golpeó primero el centro turístico Isla del Padre, en Texas, arrancando techos y derribando palmeras y carteles con sus vientos sostenidos de 160 kilómetros por hora. "Tienes la lluvia horizontal y las cosas están volando por todas partes", dijo Kevin Hoffman, de 52 años. Pero la lluvia se extendía también a los estados mexicanos fronterizos de Tamaulipas y Nuevo León. A su vez, el Servicio Meteorológico Nacional de México advirtió sobre posibles deslaves e inundaciones. Por su parte, en la ciudad de Matamoros, en Tamaulipas y a unos 40 kilómetros de la costa, la luz estaba cortada en gran parte de la localidad para prevenir accidentes y los hogares lucían desiertos, con casas y negocios tapiados mientras la fuerza del huracán derribaba palmeras y carteles. "No quería dejar mi casa, incluso ya había comprado verduras. Tengo miedo de que se metan a robar mis cosas", dijo Adelina Escalante, de unos 40 años, quien fue evacuada el martes de Playa Bagdad, en la costa mexicana, hacia un albergue de Matamoros. Antonio Martínez, secretario de gobierno de Tamaulipas, dijo que unas 6.800 personas habían sido desalojadas de sus casas en la costa del estado y llevadas hacia zonas seguras. En Texas, el huracán arrancó techos y tiró abajo palmeras, pero no hubo reportes inmediatos de muertos o heridos. "Mi muelle fue arrancado (...) cuesta cerca de 50.000 dólares", lamentó Russell Stockton, que opera Dolphin Docks, una empresa de parques acuáticos en Isla del Padre Sur.
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